¿Cuál es la mujer que recordamos
al mirar los pechos de la vecina
de camión; a quién espera el hueco
lugar que está al lado nuestro, en el cine?
¿A quién pertenece el oído
que oirá la palabra más escondida
que somos, de quién es la cabeza
que a nuestro costado nace entre sueños?
Hay veces que ya no puedo con tanta
tristeza, y entonces te recuerdo.
Pero no eres tú. Nacieron cansados
nuestro largo amor y nuestros breves
amores; los cuatro besos y las cuatro
citas que tuvimos. Estamos tristes.
Juntos inventamos un concierto
para desventura y orquesta, y fuimos
a escucharlo serios, solemnes,
y nada entendimos. Estamos solos.
Tú nunca sabrás, estoy cierto,
que escribí estos versos para ti sola;
pero en ti pensé al hacerlos. Son tuyos.
Ustedes perdonen. Por un momento
olvidé con quién estaba hablando.
Y no sentí el golpe de mi ventana
al cerrarse. Estaba en otra parte.
Rubén Bonifaz Nuño
martes, 7 de febrero de 2012
lunes, 12 de diciembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
Ausencia
Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.
Jorge Luis Borges
lunes, 21 de noviembre de 2011
sin titulo...1.5
Es muy duro esto de escribir
cuando no hay inspiración, cuando en verdad todo está ahí afuera para ser
puesto en una hoja en blanco, yo espero.
Aun no tomo la pastilla de las 6
y claramente veo que reacciono bien, no
pensare más en las pastillas de las 6, las dejare definitivamente, una vez cuando
estaba al borde de locura pensé esto, no me ha pasado nada raro, la puerta se
abre a cada rato, las enfermeras buscan debajo de la almohada, yo no digo nada,
espero tranquilo, esas mujeres se creen muy fuertes, saben por qué? Por qué
atacan de a dos, las mujeres de los centros psiquiátricos se desquitan de los
hombres nos quitan los cigarrillos, se nos meten en la fila, nos besan sin
motivo alguno, toman nuestras manos para acariciar sus pechos colgantes, se
roban las galletas dulces de las visitas, yo espero.
De salud siempre he estado muy
bien, de la cabeza es que ando muy mal, sueño con serpientes en la vereda cerca
de mi casa, con túneles largos, con rostros de personas escupiéndome a la cara,
montando caballo, cosa que no me es permitido desde pequeño, no tengo la menor
idea, porque buen jinete si soy, para que, yo espero.
Me pierdo por portales creados
por mi cabeza, sitios a los que tu mente no te llevaría, si te ha pasado cuéntame,
hablemos; de algo puede servir, mi cara cambiaría dejaría ver una pequeña
sonrisa, seguramente hay te trataron con las pastillitas, en un centro alejado
de la ciudad, con árboles, patios grandes, decime que si es verdad, los pájaros
en las mañanas catan con más fuerza…yo espero.
Seguramente te acordaras de mí, ha pasado más de
un año, no nos hemos visto como lo planeamos aquella ves sentados en la habitación
de aquella casa, yo Siento deseos de saber que ha sido de tu vida, si te
cortaste el pelo, si ya has tenido nuevos amores, si me quieres, sabes por qué,
porque quiero encontrar consuelo y olvidarme de tu amor, mi locura me dice que
ya no volverás, yo espero
sábado, 19 de noviembre de 2011
Miradas
Sin miedo me miro en el pequeño espejo,
me gusta pasar la mayoría del día solo,
tengo a alguien con quien conversar
los recuerdos del espejo,
si me pierdo en la
habitación, ellos pasan
uno a uno como negativos.
el sabor del chocolate blanco
es la magia para los días soleados
para hoy estaría bueno una barra.
vivo esta ciudad desde la soledad de mi cuerpo,
nadie me espera en ksa,
es el misterio del abismo en que permanezco,
todo lo que busco lo encuentro en la calle,
películas porno, sincard a 4mil, tomate kilo a mil,
que zapata busca amor? lleve, lleve la pelota de moda.
no puedes llegar a descifrar mi vida,
no lo admito...
si quieres te invito a volar por el lado oscuro de mi habitación,
tengo una ventana que da hacia el poniente...
me gusta estar aquí,
ya que ahí afuera no hay lugares para hablar...
Bob
me gusta pasar la mayoría del día solo,
tengo a alguien con quien conversar
los recuerdos del espejo,
si me pierdo en la
habitación, ellos pasan
uno a uno como negativos.
el sabor del chocolate blanco
es la magia para los días soleados
para hoy estaría bueno una barra.
vivo esta ciudad desde la soledad de mi cuerpo,
nadie me espera en ksa,
es el misterio del abismo en que permanezco,
todo lo que busco lo encuentro en la calle,
películas porno, sincard a 4mil, tomate kilo a mil,
que zapata busca amor? lleve, lleve la pelota de moda.
no puedes llegar a descifrar mi vida,
no lo admito...
si quieres te invito a volar por el lado oscuro de mi habitación,
tengo una ventana que da hacia el poniente...
me gusta estar aquí,
ya que ahí afuera no hay lugares para hablar...
Bob
jueves, 17 de noviembre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
Megalópolis e Infierno
Por: Héctor Abad Faciolince
La primera vez que yo salí de una aldea grande llamada Medellín y de un país ensimismado en su propio ombligo llamado Colombia, fue a los 19 años, para vivir en México.
Antídotos: por impopular que sea entre los dueños de carro, el pico y placa es necesario y debería ser más duro. El transporte público tiene que ser excelente (en metro liviano, bus, tranvías); las ciclovías se deben ampliar y articular como una red, incluso en lomas. Se deben brindar servicios, educación y cultura en los pueblos y en las ciudades intermedias. El modelo alemán o italiano (muchas ciudades pequeñas y medianas), debe auspiciarse por encima de la megalópolis que devora todos los recursos en grandes obras para el automóvil. Violencia y desplazados del campo son el alimento para el cáncer de la superciudad. En estas elecciones regionales que vienen en Colombia, tendríamos que votar por alcaldes y gobernadores que defiendan el campo, la bicicleta, la vida ecológica, el transporte público de gran calidad, contra las megaobras para el automóvil. La ciudad de México es el modelo de lo que no se debe hacer. Hay que usar más los dos pies, las dos ruedas, y menos los carros. Si no nos espabilamos, nuevos DFs son el infierno futuro de toda Latinoamérica.
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